Capitulo 2
DESICIONES
La ex-señorita no ha decidido qué hacer.
En su clase de Geografía, la maestra habla de Turquía
mientras que la susodicha
sólo piensa en su desdicha y en su dilema;
¡Ay, qué problema!
...
Su cuerpo se mece como una hamaca, la brisa de mar abraza su cuerpo, el viento trae todos los aromas a la casa, los más mínimos recuerdos flotan, ella está feliz, ha buscado a Luqa como los marineros buscan tierra firme en tempestades oceánicas. Ha conseguido una cita, ella ha tejido su red.
Kaliq tiene 25 años, nariz aguileña, sus cejas son la expresión de la belleza de la jungla, puebla dos grandes ojos pardos, de rostro ovalado, y de una textura de arena de mar, fina y blanca como las bahías tropicales.De estatura media, ni tan baja, ni tan flaca, su cuerpo se entremezcla entre la frescura de la naturaleza, agreste y hostil, de curvas serpenteantes como las carreteras de la sierra, indomable como los andes, su belleza es parte del universo, es una quimera en una ciudad acostumbrada a lo ordinario.
Camina desde la terraza, hacia la habitación contigua, coge una copa de vino, un tabernero rose esparce sobre el cristal, el liquido hace eco firme al caer en el fondo de la copa de cristal y el sonido se asemeja al clavado de una gaviota buscando alimento, hambrienta, sedienta, desesperada, levanta la copa y la proyección del mar se tiñe de violeta, ella sonríe.
¡¡¡Por ti Luqa, salud!!!
Aunque el tiempo no nos pueda unir, aunque ya no te logre ver, por ti Luqa. Dice en silencio, y su voz se pierde con el viento.
Dentro de unas semanas me iré a Madrid, y nada quedara de mí en este lugar, excepto tú, y tu peculiar sonrisa que se ha quedado atrapada en mis cabellos. Piensa Kaliq en silencio.
Si hoy te tuviera en frente solo me quedaría observándote, no te diría nada, miraría como el tiempo ha pasado, y como has cambiado, los espacios cíclicos de nuestras emociones al fin se unen en un festín atrasado, de seguro que me contendría las ganas de abrazarte, pero sé que evitarías que yo exprese contigo mis emociones, este no es nuestro momento.
Lamento al menos profundamente no haberte dicho la verdad, has sido sobre todo un buen amigo, un aliado, mi compañero de alegrías y tristezas. Las veces que mis padres viajaban fuera de Lima, la casa nos quedaba grande y yo trepada me protegía de mis miedos, aquellos miedos que siempre me acompañaron, la tristeza absoluta y el temor de quedarme sola.
Tu filantropía me exacerbaba, pasabas más tiempo metido en voluntariados que yo me burlaba de tus utopías, eso te enojaba mucho, simplemente lo siento.He roto tus sueños, yo era parte de ellos, se que para el último ciclo suspendiste tus parciales por que estabas deprimido, lo supe por tus amigos, mientras tú le ibas al sentimiento yo la estaba pasando bien, y como mis padres empezaban a divorciarse denote un asco al compromiso, a la seriedad, en ese momento, dejaste de ser…
Ella abre los ojos, y respira hondo, observa acongojada el mar.
Las olas rompen el silencio, el vaivén forzado del viento irrumpen y violentan la tranquilidad de la tarde, es una danza de la naturaleza, ella entiende y predice que dos elementos de la naturaleza pueden convivir el uno del otro, ella se siente así, como el mar, y piensa en Luqa como el viento, saborea esa sensación de friccionamiento, y oye el grito del viento.
Llena la copa de vino, la toma con las dos manos y se acerca lentamente a la orilla del mar, sus dos manos juntas en una inusual procesión marcan el comienzo del ritual, el poniente se apresta a ocultarse, el sunset es perfecto para pedir un deseo.
Levanta las dos manos y grita las palabras sagradas.
Estoy aquí, frente a ti, te ofrezco mi humildad, este vino representa el trabajo de los hombres, y su fe por conseguir el exilar de la vida, te ofrezco este trago universo, concédeme un último deseo…Y lanza al aire el vino, elevándose por unos metros, ensanchándose, se entremezcla lentamente entre espacios de viento, mar y vino, todo en uno solo.
Kaliq cierra los ojos y desea por última vez el amor de Luqa.Antes de atreverse a conseguir una cita, ella se siente segura con el ritual, eso le da valor a su soliloquio interior que ha cavilado por un último encuentro.
(Lima, enero 2009)